sábado, 20 de junio de 2015

El dilema de los transplantes

La clase del día 29 de abril fue un tanto peculiar, nos tocaba tratar un dilema moral y como no podía ser de otra manera: las opiniones de todos nosotros estaban divididas en dos grupos.
Y literalmente, nos dividimos en dos grupos.
Me explico:
Merino llegó a clase y nos repartió una hoja como esta a cada uno:



Empezamos a leerla y en ella se nos planteaba un gran, gran dilema moral. Como bien nos dice en la hoja, la acción que se nos plantea es algo improbable y lo que importa son los principios éticos que rigen nuestra manera de actuar o de pensar ante la situación.
El problema es que en este caso solo había dos opciones, no podíamos buscar una solución alternativa.
Además este dilema se nos divide en dos partes. 

Parte 1
Debíamos imaginar que éramos un médico que tenía 5 pacientes que necesitaban trasplantes de 5 órganos distintos. Y si no se les hacían esos trasplantes, morirían en seis meses. 
Además teníamos otro paciente, a el cual prestábamos cuidados paliativos, que tenía esos cinco órganos intactos. Y según el curso de su enfermedad moriría en seis meses también.
Podíamos acortar su esperanza de vida en una semana si dejásemos de prestarle la atención que necesitaba, pudiendo así trasplantar sus órganos salvando cinco vidas.
¿Debemos dejar morir al sexto paciente para trasplantar sus órganos?

Una vez que terminamos de leer el problema, Merino nos dijo que quien considerase que debíamos dejar morir al paciente que se pusiera en un lado de la clase, y los que considerasen que no debíamos descuidarlo, al otro lado.

Así todos y cada uno de nosotros nos fuimos moviendo. 
He de decir que fui casi la última en elegir hacia que lado moverme. Pero después lo vi claro: debía ir hacia el lado en el que estaban mis compañeros que, como yo, pensaban que debíamos seguir cuidando al paciente.
En ese lado éramos menos porque los otros tenían otra manera de ver el problema o creían que la solución era la otra.
Pero lo difícil llegaba ahora y es que Merino nos pidió que intentásemos entender el motivo por el cual los del lado contrario se habían situado allí, comentar los principios morales que los habían movido a hacer eso.
A pesar de eso, siempre volvíamos a defender nuestra idea, nos costó bastante defender la otra manera de pensar.
Sí pudimos decir que los motivos éticos que los habían movido era el hecho de salvar cuatro vidas a cambio de una, es decir, una razón cuantitativa. Meramente cuantitativa, en mi opinión.
Y se excusaban diciendo que el paciente de cuidados paliativos ya iba a morirse y que lo más normal era que ya estuviese sufriendo.
Eso es cierto, pero una cosa es que fuese a morirse y otra muy distinta es quitarle la vida, porque si dejas de cuidarlo estás incumpliendo tu promesa como médico y estarás matando a una persona, ya que su hora de morir no era esa, si no más adelante, tú adelantarías los acontecimientos y podrías incluso arruinar los mejores momentos de su vida. ¿Y si no quería morirse todavía? Yo creo que no está en la mano de una persona decidir si tienes derecho a vivir o a morir, por mucho que se salven cuatro vidas a mayores.

A la hora de defender nuestra elección eso fue lo que mayormente comentamos. En nuestro grupo todos teníamos más o menos la misma forma de ver el problema. 
Pero recuerdo que yo incluso llegué a enfadarme, no entendía como era posible que los del otro lado dejasen morir a una persona. Ellos hablaban de dejar morir como si fuese algo diferente a matar. Y no. Son lo mismo. Siendo médico, tú tienes en tus manos su vida y si lo cuidas bien y cumples con tu deber puede que incluso viva más de lo previsto. O puede que no, que se muera antes. Pero no habrá muerto por una negligencia por nuestra parte, sino porque así lo quiso el destino, o la suerte, o lo que fuera.
Soy consciente de que hay cinco personas que podrían vivir si tú incumples tus principios éticos. Pero la muerte de esas personas no caería sobre tu conciencia porque no sería culpa tuya si se muriesen, morirían por el curso natural de su enfermedad. Y si dejas morir a tu paciente tendrás remordimientos toda la vida, porque se habrá muerto por tu culpa, por no tratarlo como se merecía y por decidir que no debía seguir viviendo.
Nadie, nadie tiene el derecho de decidir si una persona debe vivir o morir. Eso es elección de la propia persona y como en este dilema no se nos daba la posibilidad de preguntarle al paciente de cuidados paliativos qué le gustaría hacer, si morir para salvar cuatro vidas o seguir viviendo, pues no creo que dejarlo morir sea muy adecuado. La vida es un derecho. El más importante de todos, a mi parecer.

Nos pasamos toda la clase debatiendo un grupo con otro. Pero ninguna persona cambió de opinión todos creíamos tener nuestras razones para estar donde estábamos. Pero yo cada vez lo tenía más claro: aunque las leyes en este caso no tendrían ni voz ni voto, si tú eres una persona mínimamente íntegra sabrías qué hacer. Para mí, la elección correcta sería la nuestra.
Aunque claramente respeto las opiniones de los demás, no las comparto. Podría llegar a entender sus argumentos, pero no cambiaría mi forma de ver la situación.

Tocaba hablar de la parte 2, que nos descolocó a todos bastante:
En ella se nos presentaba una situación que ninguno de nosotros esperaba, puesto que se nos dice que por razones ajenas, el sexto paciente acaba muriendo. Y mientras el personal sanitario lo prepara para quitarle los órganos y trasplantarlos descubrimos su cartera y en ella encontramos una "tarjeta de no donante (por motivos religiosos)".
Podríamos ocultar la cartera, nadie más lo sabría.
¿Debemos ignorar su deseo hecho en vida y salvar cinco vidas o debemos ignorarlo y hacer el trasplante?

Aquí la cosa ya cambiaba, no tuvimos mucho tiempo para comentarlo, porque la clase se acababa, pero creo que todos estábamos de acuerdo en ocultar la cartera.
Es cierto que el deseo del paciente era no donar sus órganos por sus creencias, pero lo que nosotros decidiésemos ya no influiría a su vida, él ya estaría muerto, por lo que yo creo que no estaríamos perjudicando a nadie ocultándola. Sí incumpliríamos un poco nuestro principio ético de la honestidad, de la verdad. Pero creo que las consecuencias serían muy positivas:estaríamos salvando cinco vidas sin perder ninguna. En este caso sí merecería la pena incumplir ese principio. 
Sin duda, opino que salvar vidas es más importante que cualquier deseo. Además ese deseo, la persona que lo pidió no estaría para verlo, para "disfrutar de él", razón demás para no tener por qué cumplirlo.


viernes, 19 de junio de 2015

EMOCIONES

El viernes 17 Merino nos repartió, además, una ficha, sobre la que trabajaríamos en la clase siguiente, titulada: EMOCIONES.
Y así fue, el día 22 de abril nos pusimos con ella. Merino nos preguntó si la habíamos leído, y empezamos a comentarla.
Me encanta la forma en la que se expresan las ideas en esta ficha.  
  

En la fotocopia hablaba sobre lo que era la ecología emocional y sobre como iban evolucionando nuestras emociones a medida que crecemos. Además decía que las emociones aportan datos sobre uno mismo y sobre como te relaciones con los demás.
Tenemos lo que se llama: una casa emocional.
Debemos atenderlas, darles nombre, escuchar lo que nos quieren transmitir y dejarlas partir si es preciso.
De este modo, según dice la ficha, las estaremos gestionando ecológicamente y serán nuestras aliadas.
También se nos expone el término "ventilar habitaciones" que se refiere a que puede haber sentimientos o emociones encerrados en alguna habitación de nuestra casa emocional que no dejamos salir y que no pueden permanecer ahí puesto que al final pueden traer consecuencias peores convirtiéndose en tóxicos emocionales. Así que si tenemos alguna de esas emociones encerradas debemos mostrarla antes que se acumule.
Me ha llamado la atención que en la fotocopia digan que debemos permitir el paso a emociones desagradables y lo justifican diciendo que nos informan de cosas que son importantes para reconducir nuestra vida.
A continuación dicen que tampoco es conveniente retener o evitar compartir emociones tan bellas como el amor, la ternura, la alegría, etc.; "cuando no las expresamos el mundo de pierde lo mejor" dice en la ficha y estoy muy de acuerdo con eso porque mostrarlas siempre ayuda a mejorar tus relaciones con los demás.
Después aparecen una serie de preguntas, sobre las cuales no hemos hablado en clase, a las que iré contestando: 


-¿Qué afectos-emociones, sentimientos, estados de ánimo, pasiones- habitan más a menudo tu casa emocional?
Yo creo que el nerviosismo,el cariño, el reírme por tonterías, y ya que pone también "pasiones" diré la música porque considero que está también en mi casa emocional y tiene un gran lugar en ella. 

-¿Has prohibido el paso a algunas emociones en concreto? ¿Por qué?
Sí, al carácter porque pienso que es una emoción que provocará que pase un mal rato con otra persona por eso prefiero evitarla. Pero en realidad si es lo que siento, debería dejar que pasase y se expresase
.
-¿En tu interior hay alguna habitación donde se acumulen emociones desde hace mucho tiempo? ¿Cuál es? ¿Hay algo que te impida abrirles la puerta?
Sí. La rabia, el enfado y una emoción que defino como: "!". Me impide abrir la puerta a la rabia y al enfado el hecho de tener asumido que soy una persona demasiado pacífica como para mostrar esas emociones.

-¿Tu casa emocional tiene puentes que la unan a tu casa racional o bien viven aisladas una de otra?
Yo creo que están aisladas porque, a pesar de que en ciertas ocasiones comparten la misma opinión, en muchas otras, chocan al querer actuar de formas muy diferentes. Yo creo que las emociones (o por lo menos las mías) no hay mente que sea capaz de controlarlas.

-¿Como es el espacio donde habitan tus emociones? ¿Lo visualizas grande o pequeño? ¿Es acogedor o bien inhóspito?
Es un espacio grande y acogedor.

-¿Qué clima reina en tu mundo emocional?
En general, un clima agradable, a pesar de existir en ella emociones negativas, la mayoría de las veces ganan las positivas. Pero que haya también sentimientos negativos creo que es algo normal, no todo puede ser siempre de la misma forma. Y como leímos en la hoja, todo tipo de emociones nos dan información sobre algo importante para reconducir nuestra vida.

-¿Haces higiene emocional diaria de estos espacios o bien permites que se te acumulen residuos y tóxicos? ¿En qué consiste?
Muy a mi pesar, he de decir que no hago higiene emocional todos los días. Pero sí de vez en cuando, y consiste en pensar cuales son las emociones que hay en mi casa emocional, saber cuales son esas emociones tóxicas y reflexionar sobre que no son buenas y no están haciendo bien a mi estado de ánimo, por eso, me mentalizo sobre que debo eliminarlas y normalmente lo consigo, aunque sea por poco tiempo.

-¿Compartes con otras personas lo que sientes? ¿Sólo lo agradable? ¿Sólo lo desagradable? ¿Todo tipo de emociones?
En término medio, suelo compartir con las personas en las que más confío todo tipo de emociones, pero también es cierto que, a veces, hay cosas desagradables que prefiero guardarme para mí,por no molestar a la gente con mis problemas. 

-¿Qué tipo de llave necesita una persona para poder acceder a tu casa emocional? ¿Cuál es tu requisito sine qua non para permitirles la entrada?
Necesitaría una llave llamada "confianza plena". Mi requisito sería que esas personas deben quererme y sobre todo tengo que tener la certeza de que por nada del mundo me fallarían.

-¿Qué crees que puede hacer para mejorar las condiciones de tu cada emocional?
Pues confiar un poco más en mi misma, dejan que las emociones fluyan, liberar las que tengo encerradas y dejar entrar a otras nuevas.

En la clase siguiente, la del viernes 24 de abril, Merino nos dijo que la clase la dedicaríamos a pintar nuestra casa emocional. 
Con toda la información que nos había proporcionado la ficha de la que hemos hablado antes y mirando en nuestro interior, debíamos ser suficientemente capaces de dibujarla.
Podíamos hacerlo como quisiéramos, siempre que realmente representase nuestras emociones y el espacio en el que éstas habitan.

Con un poco de tiempo para imaginármela y dibujarla acabó saliendo esto:



A continuación, Merino nos fue preguntando varias cosas, entre ellas: cuántas emociones había en nuestra casa emocional.

En la mía hay 16 emociones.
Algunas, como la autoestima y el carácter, están en la puerta de entrada. Esto significa que les estoy abriendo paso y que, poco a poco, irán entrando en mi casa emocional.

Otras, como el pesimismo, están en la puerta de salida. Lo que quiere decir que es una emoción que ha pasado demasiado tiempo en esta casa y es hora de que se vaya, porque ya no es su lugar, ya no tiene una función que cumplir dentro de mi casa emocional.

Podemos resaltar una cosa peculiar en mi casa y es que hay como una especie de "cobertizo" en el que hay una emoción llamada "!". Yo sé lo que es esa emoción, sé lo que aporta en mí pero no sé que nombre darle. 
Creo que me gustaría poder deshacerme de ella durante un tiempo por ver como soy yo, como me comportaría sin esa emoción presente continuamente dentro de mi casa.
Ya es parte de mí, porque lleva conmigo muchos años. Ahora, yo soy así porque esa emoción ha estado conmigo, conviviendo todos y cada uno de los días desde que apareció.

La mayoría de mis emociones son buenas, agradables. Y las que no son "tan agradables" tampoco me molestan porque están ahí para formar mi personalidad, para darme información sobre lo que no debo hacer, como el miedo, por ejemplo, que me informa sobre si lo que ocurre es seguro para mí o no.
Hay ciertas emociones, como la rabia o el enfado, que tengo bien encerradas y que incluso represento detrás de una puerta con un candado. Sé que debería dejarlas salir y poco a poco iré rompiendo ese candado y dejando que se muestren cuando sea necesario.

He de decir que esta actividad es de las mías. 
Sobre todo lo relacionado con sentimientos y emociones no me cuesta hablar porque considero que soy una persona capaz de expresar bien lo que siente.

De este ejercicio he aprendido que las emociones, sean buenas o malas, están ahí para proporcionarnos información, para ayudarnos a entender lo que pasa en nuestra realidad. 
Y que en mi casa emocional hay bastantes emociones y todas, todas me definen. Todas.
Y lo más importante que he aprendido es que hacer limpieza emocional para eliminar las emociones tóxicas puede ayudarnos mucho en nuestra vida, siempre a mejorarla.

Recomendaría a todo el mundo que dibujase su casa emocional. En un principio es difícil identificar todas las emociones y distribuirlas por la estructura de la casa, pero cuando ya lo ves hecho, dices: Increíble, soy yo dividida en varias palabras.


sábado, 6 de junio de 2015

Té con Kant

El día 14 de abril, si no me falla la memoria, tuvimos en el instituto una obra de teatro titulada: Té con Kant.
Cuando Merino nos habló de ella la semana anterior pensamos que sería aburrida por tratarse de una representación relacionada con la historia de la filosofía. Era para los alumnos de 2º de bachillerato y creyeron oportuno que nosotros también asistiésemos, porque, a pesar de no estar dando esos temas sería una buena experiencia.

Y así fue, como Merino dice en su blog conocer las andanzas de Johanna Gottfried y Theodora Krauss fue divertido y una buena experiencia.
Eran dos mujeres venidas del pasado, de la época de Kant, y su dilema era el siguiente: una de ellas quería volver al pasado y otra quería quedarse. 
A base de bromas y distintas gracias conseguían que nosotros nos lo pasáramos bien. Participaban con el público, lo que lo hacía todavía más entretenido. Aunque a mí no me gusta nada que escojan voluntarios porque me da vergüenza que me elijan a mí, así que esos momentos en los que se paraban a coger una persona estaba algo nerviosa.
Hicieron una entrada ya divertida, puesto que hablaban con acento y cada vez que lo pienso me acuerdo de Arancha que cuando las oía hablar se reía un montón.
Nos explicaron un poco de donde venían y como era la situación en su época. Nos contaron como habían llegado hasta aquí y quién las cuidó. Daban a entender que la gente de aquí pensaba que estaban locas. 
Cuando empezaron a hablar del imperativo categórico kantiano no nos perdimos, entendimos bien lo que querían explicar.
Hablaba, sobre todo, de las diferentes posturas que podía adoptar una persona ante una situación. La base era que los principios, la defensa de la sociedad debían de estar por encima de los propios sentimientos.
Me gustó mucho. La única pega que le pondría es que al final se hizo largo, en el momento en el que ellas empezaron a discutir, pero porque ya llevábamos bastante tiempo allí.
Una buena experiencia, sin duda, y muy didáctica porque nos llevó a aprender ciertas cosas.
Aunque yo me quedo con la filosofía de Merino. 

Línea de la vida

La clase del 15 de abril fue, para mí, muy especial.
Merino llegó y nos volvió a traer folios grandes, por lo que nosotros pensamos que nos tocaría seguir haciendo dibujos.
Pero esta vez no iban por ahí los tiros; sí, tendríamos que pintar, pero una línea de nuestra vida.
Merino nos explicó que nuestro trabajo consistiría en dibujar una línea, pero no tenía por qué ser recta, podíamos hacerlo como "mejor nos representase" (por decirlo de alguna forma) pero debía empezar en el día de nuestro nacimiento y acabar en la actualidad,en el momento en el que había sido creada, es decir: el día 15 de abril de 2015. Además, por el medio tendríamos que situar momentos importantes que marcasen nuestra vida, ya fuese para bien o para mal.
 Al principio, cuando Merino empezaba a explicar la actividad, reconozco que pensé que me costaría muchísimo elegir los momentos que debía colocar. Simplemente porque creía que no había cosas en mi vida que me llegasen a marcar tanto como para resaltarlas en la línea. Sin embargo, como iré contando, estaba muy equivocada.
Decidí hacer mi línea con subidas y bajadas, dependiendo de si el momento me había marcado para bien o para mal.
Dicen que todo lo malo es empezar y tienen mucha razón. Me costó arrancar, pero pensando, fui sacando fechas. Iba colocando la acción/ el momento y arriba la edad que tenía cuando sucedió cada uno.

Poco a poco me fui dando cuenta de que sí había grandes momentos en mi vida, cosas que por una u otra cosa cambiaron mi vida. Todo lo que situé cambió mi vida. Si algo de eso no hubiera pasado yo no sería la persona que soy ahora porque todo lo que te pasa te hace crecer, madurar o cambiar. Todo te afecta.
Aquí una foto de mi línea de la vida:


Lo más destacable, lo que más sobresale en ella es mi adolescencia, por las continuas subidas y bajadas, pero sobre todo por tres puntos que suben mucho, que son: lo que yo llamé "20", la aparición de Pablo Alborán y el cambio de mi forma de ser que a la vez coincide  con la llegada de Wendy.
Tampoco diré que es lo más importante de toda mi vida, pero creo que por el momento en que me sucedieron (es decir, en plena adolescencia) cobran un sentido especial. Digamos que las cosas buenas que te pasan en esta etapa las aprecias más, porque cuando eres niño sueles estar acostumbrado a que todo sea fácil y todo sea precioso. La adolescencia es difícil , aun así yo no cambiaría la mía por nada. 
¿Y qué es lo peor, lo que ha provocado una mayor bajada en la línea? Pues yo creo que la caída cuando tenía 3 años, pero como dije antes, cuando eres pequeño nada tiene demasiada importancia, entonces en ese momento yo no me di cuenta del cambio tan grande que se produciría. Esa caída dejó en mí una marca; y sí, literalmente una marca que a simple vista se ve y que es lo que más odio ver en el espejo. Se le puede llamar complejo, pero no desde siempre, sino desde la adolescencia más o menos. Antes no me importaba tanto. Pero bueno, hay que aprender a vivir con eso, con una misma.

Me gustaría darle las gracias a Merino, porque ese día aprendí que no debo infravalorar mi vida ni pensar que no hay nada destacable en ella, porque es todo lo contrario. 
Es una actividad que sirve para apreciar lo que tienes y como eres y te recuerda que estás en el mundo para dejar momentos y recuerdos que perdurarán y que también formarán parte de otras personas.

La clase siguiente, del día 17 de abril, la empleamos tratanto de nuevo nuestra línea de la vida. Pero de forma diferente; en la clase anterior nos habíamos dedicado a confeccionarla, a prepararla y ahora nos tocaba otra actividad.
Nos colocamos en círculo y Merino nos fue dando a cada uno una hoja pequeña que debíamos pegar encima de nuestra línea de la vida. Después nos dijo que cada uno pasaría su línea al compañero de al lado y ésta iría rotando por todo el círculo, pasando por todos los compañeros, hasta llegar de nuevo a su propietario. De esta manera todos podríamos ver las líneas de todos.
¿Y para qué servía el papelito? Pues para ir apuntando cosas. Merino nos dijo que en ese papelito cada uno de los compañeros iría anotando lo que veía en la línea de la vida. Se trataba de describir lo que veías y hacer un pequeño comentario.
Así, las líneas de la vida fueron rotando por clase, tan a gusto estábamos con esta actividad que se acabó la clase y seguimos pasando las líneas hasta terminar. 
La verdad es que esto ayudó un poco a que todos los conociésemos más. Es entrar de lleno en los recuerdos más importantes de una persona. Descubres que hay cosas que ya sabías antes, pero que para esa persona supusieron una bajada muy grande en su vida. Compruebas que nadie tiene una vida fácil, aunque, sin duda, haya gente que ha sufrido más. También ves alegrías y cosas muy buenas y te alegras. Por supuesto que te alegras, porque al fin y al cabo, toda esa gente de la que estás leyendo cosas forma parte de tu vida, unas más que otras claramente, pero después de un curso a su lado no quieres nada malo para ellas. Tenemos suerte, somos un curso que se lleva muy bien. No hay problemas ni discusiones entre nosotros y eso ayuda porque es mucho tiempo el que pasamos conviviendo. 
Si tuviese que decir con qué líneas me he sorprendido más diría que con la de Arancha, Mónica y Kike. Ya se lo comenté en su hoja, pero decir que son muy fuertes y que la vida para ellos será cada vez mejor, porque lo merecen.

A continuación, tocaba leer todo lo que tus compañeros habían puesto sobre tu línea.
La mayoría de ellos destacaron a Pablo Alborán. Hubo hasta quién puso que le sorprendía que fuese el éxtasis de mi vida. Yo creo que tampoco tanto, no es que sea el "éxtasis" de mi vida, es que es su música la que me levanta el ánimo cuando nadie más puede. Porque siempre está y simplemente creo que es fundamental. Lo resalté tanto porque desde que llegó, no hay tristeza que no sepa calmarme.
También pusieron que es una línea con muchos altibajos y que hablo sobre todo de gente importante a la que conocí (amigos, nacimientos de familia).
Hay una cosa que puse "en clave" y fue eso de "20", por la que varios tuvieron curiosidad y que no dije a nadie.
Alguien puso algo que me encantó: "Veo muchos altibajos, pero finalmente acabará siendo feliz". Eso espero, no es que esté triste, pero eso quiere decir que tendré un futuro feliz, y al final eso es lo que quiero en la vida.
También hubo quien destacó mi forma de ser, diciendo, por lo que puse, que soy una persona abierta a expresarme y alegre. Me gustó mucho esto.
Luego Alba y Kike, que claro, ellos no pueden ser objetivos conmigo, pero sé que todo lo que pusieron lo piensan y es algo que aprecio mucho.
Comentaron que soy una persona a la que le afectan mucho los cambios, tanto los buenos como los malos. Hasta dijeron que tengo una resistencia increíble, cosa que discutiría, porque hay momentos en los que no aguanto nada... 
Al leer lo que Alba había puesto me he emocionado, ella me conoce mejor que nadie. Lo sabe todo y será así siempre. 

Vuelvo a darle las gracias a Merino por esto. Porque hemos recordado lo importante de nuestra vida y conocimos un poco más a cada uno de nuestros compañeros.

Como antes hablábamos del "éxtasis" de mi vida, justo tiene una canción que se llama así:



miércoles, 3 de junio de 2015

Retratos.

El día 10 de abril la clase la empleamos también en practicar nuestras habilidades artísticas. Merino volvió a llegar con las cajas llenas de pinturas y nos dio hojas, pero esta vez, dos para cada uno. Nos dijo que nos colocásemos por parejas y uno en frente de otro.
Como ese día Alba estaba enferma y no había podido ir a clase, me puse con Jenni.
Lo que haríamos sería pintar dos retratos.
El primero sería de la persona que teníamos en frente. En mi caso, de Jenni.
El objetivo estaba en dibujar a esa persona y luego enseñarle el retrato. 
Teníamos que hacerlo lo mejor posible y resaltar las características que más identificasen, desde nuestro punto de vista, al compañer@.
Tengo que decir que no es algo fácil. Es complicado dibujar si lo que pretendes es plasmar la realidad. 
Empezamos y el tiempo no nos dio para mucho. Pero poco a poco fuimos avanzando. 
Acabé el retrato de Jenni y se lo enseñé y ella hizo lo mismo. Aquí está:






      
Y este fue el que yo hice de mi misma:


Merino nos recordó varias veces que esta actividad no era para valorar las capacidades artísticas de las personas, sino para conocer nuestra propia esencia.
Llegó el momento de comparar los dibujos. Merino ha puesto en su blog una serie de preguntas para guiarnos a la hora de comentar esta actividad.

  • ¿Ha descubierto mi compañero algo en mi cara que yo no había percibido?
No, yo creo que estoy de acuerdo en todo con ella. Salvo en una cosa: ella me dibujó seria y yo me dibujé sonriendo. Creo que puede significar que lo más normal es que yo actúe de manera seria cuando el momento lo requiere. Sin embargo también sé que hay momentos en los que puedo actuar de otra manera y ser divertida, tomarme las cosas a broma. Así que creo que en los dos dibujos estaría representada una parte de mí.

  • ¿Qué aspectos de mi personalidad me gustan menos?
Yo creo que lo que menos me gusta es mi nerviosismo y lo mucho que me cuesta, a veces, afrontar ciertas situaciones.

  • ¿Cuál es el lado más difícil de mi personalidad?¿Cuál querría cambiar?
El lado más difícil de mi personalidad yo creo que es mi gran sentimentalismo. Puede afectarme todo. No digo que sea malo, de hecho a mí me gusta, pero es difícil de llevar en ocasiones. 
Si tuviera que cambiar algo probablemente cambiaría mi dificultad a la hora de tomar una decisión porque es frustrante no saber por qué decantarte.

  • ¿Observo con frecuencia mi rostro? 
Sí, me gusta mirarme en el espejo. Tanto como si tengo un buen día como si no. Creo que puedes ver claramente en tu cara cuando tienes una buena racha y cuando no la tienes. Considero que si estás feliz y contenta, tu cara se ve mucho más alegre y resplandeciente y si estás triste la mirada no brilla y hasta pareces más mayor.

  • ¿Se puede llegar a entender lo que siento por la expresión de mi cara?
Yo creo que sí que se puede, sobre todo si la otra persona te conoce bien. Además el  cuerpo no engaña, tú puedes mentir con la cabeza y con las palabras, pero si tu cara y tu expresión no dicen lo mismo, no convencerás a nadie, y esto es algo que Merino nos ha enseñado mucho esta evaluación.

Para terminar, tengo que decir que ambos retratos tienen bastante en común, son diferentes pero por la forma de dibujar de cada una de nosotras, pero bastante semejantes en lo que quieren transmitir (a excepción de la expresión de mi boca que ya comenté arriba).

He aprendido que hay cosas que las personas pueden ver en nosotros y que además son o pueden ser las que más destacan para esas personas, a las que, probablemente, nosotros no les damos importancia o ni siquiera nos damos cuenta de que las tenemos.
Hay una cosa que Merino dijo en clase que me ha gustado mucho y que pienso que es muy cierta, y es que: "cuando hablamos hay cosas que no podemos expresar y nos callamos, cosa que no ocurre al dibujar".
Creo que quiere decir que hay ciertas cosas de la gente que vemos pero que no decimos por no hacer daño o ahorrar un disgusto a la persona, como una mirada triste, por ejemplo. Y esto, sí podemos dibujarlo; con facilidad distinguimos en un dibujo si la mirada es triste o alegre.


martes, 2 de junio de 2015

TERCERA EVALUACIÓN. PARTE FINAL DEL VIAJE.

Sigo sin creerme que hayamos llegado ya a la última parada del curso. Aun parece ayer cuando Merino nos dijo que nuestra actividad del curso incluía la creación de un blog. Como siempre, disculparme por tardar tanto en volver a escribir, pero últimamente mi único tiempo libre es el que necesito para dormir las mínimas horas obligatorias.

Me gustaría empezar hablando de la primera actividad que realizamos el primer día de este trimestre. Fue, concretamente, el 8 de abril.
Merino llegó a clase cargado de cajas llenas de todo tipo de pinturas: ceras, rotuladores, lápices de colores y ¡hasta témpera de dedos!
Nos repartió una hoja grande a cada uno y nos pidió que en ella dibujásemos un árbol, de la manera que quisiésemos y utilizando cualquier tipo de pintura.
Fue como volver a primaria. Pero sin darnos cuenta estábamos trabajando algo que hace mucho tiempo que teníamos parado: la creatividad, la expresión a través de nuestro dibujo.
Creo que eso era lo que Merino pretendía, que consiguiésemos expresarnos sin utilizar, en ese momento las palabras (aunque para lo siguiente sí que nos harían falta).
En mi caso, algo me decía que debía hacer el dibujo con témpera y así lo hice. La gracia estaba en que en tu árbol podías colocar lo que quisieras, no había normas ni reglas.
Mi árbol debía tener mucho verde y un tronco gordito, pero no tenía que faltarle el toque de color y de vida. ¿Que por qué? Pues no sé, porque era lo que me pedía mi interior, y al fin y al cabo, de eso trataba la actividad.

Después de dibujar Merino nos pidió que pusiésemos debajo "YO SOY" y hablásemos de las distintas características de nuestro árbol. 
El mío, al final, quedó así:



Por si no se entiende bien, pone:
"Yo soy robusto, un árbol con vida; tengo tantas hojas que no dejan ver las ramas; tengo un tronco fuerte y ancho. A mi lado crecen flores rosas. Soy alegre y grande".

Al terminar de escribir esto, no nos sobró mucho tiempo, pero Merino nos dijo que nos levantásemos y fuésemos paseando por la clase y cada vez que nos cruzásemos con uno de nuestros compañeros, debíamos parar y leer mutuamente lo que decía cada árbol.
Resultó divertido, sobre todo por los distintos dibujos y me llamó la atención ver las distintas características que mis compañeros quisieron resaltar.

Merino en su blog nos puso unas cuantas preguntas para guiarnos a la hora de comentar esta actividad. Y son las siguientes:

  • ¿Cómo te has sentido después de hacer el ejercicio?
Me he sentido liberada. Porque pintar ayuda a descargar mucha presión y estrés e ir paseando mostrando a los demás "tu trabajo" hace que te relajes también porque, a pesar de no ser un dibujo muy trabajado ni perfecto, nadie lo critica, todos saben apreciarlo y de alguna manera te sientes bien, porque ves que tú haces lo mismo con los dibujos de los demás y piensas lo bonito que es entender lo que transmiten todos esos árboles y eres consciente de las historias que pueden contar.

  • ¿Te has sentido identificada con alguna de las características del árbol que has dibujado?
Claro que sí, yo creo que sería difícil no hacerlo, porque cuando Merino nos pidió que dibujásemos un árbol lo hicimos sin pensar en nada o sin pensar en cómo sería más bonito, sólo dibujas. Y sin darte cuenta lo haces parecido a ti. Por eso la mayoría de las características que luego le pusimos nos reflejan. En mi caso, me he sentido más identificada con el hecho de "tener tantas hojas que no dejan ver las ramas" porque soy así. Puede parecer que me cuesta poco abrirme, pero la verdad es que tengo una coraza muy grande que no deja ver el interior, con lo cual, poca gente llega a conocerme bien (a pocas personas les dejo entrar a ver las ramas).

  • ¿Cómo te has sentido al escuchar a los demás diciéndote tus características?
Al principio no muy cómoda, con vergüenza, por pura inseguridad. Luego, ves que no es nada malo, que nadie te juzga y acabas sientiéndote mejor que al principio. También ves como la gente que menos te conoce se sorprende con ciertas características y eso yo creo que es bueno, porque hay cosas de ti, que está bien que sepas tú sola.


  • ¿Qué árbol o árboles has encontrado semejantes al tuyo? ¿Te has sentido más identificada con esas personas?
He encontrado algunos árboles parecidos al mío, en la forma de dibujarlo, sobre todo: el de Alba y el de Manu.
Sí, si me he sentido identificada. En especial con el de Alba que también dibujó flores y las características eran parecidas a las mías. No me sorprende, como ya se puede ver, Alba y yo somos muy parecidas.

  • ¿Te ha ayudado este ejercicio a conocerte mejor?
¿A conocerme mejor? No exactamente. Me ha ayudado a descubrir que inconscientemente podemos dibujar cosas muy relacionadas con lo que nosotros guardamos en nuestro interior.

viernes, 22 de mayo de 2015

Expectativas.

Hace tiempo que no escribo, pero antes de introducir un poco la última evaluación, me gustaría hablar de una clase que tuvimos antes de acabar el segundo trimestre. 
Exactamente, el día 25 de marzo (es increíble que lleve tanto tiempo sin escribir, soy un desastre...).
En esta clase, Merino nos repartió a cada uno una hoja con dos textos que prácticamente querían transmitir la misma idea, pero uno más bruscamente y el otro usando un tono más "delicado".
 El título que encabezaba el folio era "La Oración Gestalt". Creo que todos estábamos algo perdidos al verlo. No sabíamos que era lo que escondía ni por donde llevaría la clase esa hoja, pero Merino nos dijo que esta "oración" era un tipo de terapia analista, si la memoria no me falla.

Sin embargo, cuando empezamos a leerlo y con la ayuda de Merino, pronto entendimos el tema.
Dejo por aquí el primero de los textos, la Oración Gestalt propiamente dicha:

                                "Yo soy yo y tú eres tú
                                yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,
                                tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
                                Tú eres tú y yo soy yo.
                                Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,
                                y coincidimos, es hermoso.
                                Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.
                                Tú eres tú y yo soy yo."
                                                                               (Fritz Perls)

He de decir que es una gran verdad. Quizás, como dije antes, hay cierta brusquedad en la manera de expresarlo, pero dice una cosa muy cierta y es que cada persona está aquí para vivir su vida a su manera. No debemos nunca dejar que lo que piensen los demás influya en nuestra forma de pensar y/o actuar.

La clave, en relación con el tema en el que quiero centrarme, está en la palabra "expectativas".

Tener expectativas en algo o en alguien significa que confías en que la persona haga alguna cosa o se comporte de manera determinada ante una situación específica. También podemos decir que tener expectativas en alguien es como colocarle una cierta "obligación". El problema es que esa persona quizás no se esté dando cuenta de que esa obligación recae sobre ella y actúa de una forma diferente a la que esperábamos.
A nosotros eso nos enfada, nos decepciona, por el mero hecho de que nosotros habríamos reaccionado de otra manera.
Ya que, la mayoría de las veces, lo que sucede es que esperamos que la persona se comporte como nosotros lo hubiéramos hecho, y la razón es que creemos merecer el comportamiento esperado, no sé si me entendéis.
Quiero decir, que lo creemos porque existe un vínculo que nos une con esa persona (ya sea familiar, de amistad, de pareja o de trabajo). 
Y claro que lo hay, pero no por eso debe actuar como nosotros queremos. Puede que no fuera consciente de lo importante de la situación o, no sé, puede haber infinitos motivos. O simplemente es que se expresa de otra manera.
 No todos expresamos lo que sentimos de la misma forma. Y tendemos a pensar que si alguien no hace lo que nosotros haríamos es que nos quiere/aprecia menos.
Y repito, no tiene por que ser así. Cada uno actúa de diferente forma.
Por eso estaría bien que si esperamos o queremos algo de alguien se lo digamos, aunque nos cueste un poco, porque así somos justos con la otra persona y la hacemos consciente de nuestras expectativas. ¿Qué también nos podemos decepcionar con su respuesta? Claro, pero sería de manera justificada y con hechos.

Antes decíamos que tener expectativas es como colocarle una obligación a alguien. Entonces, puede darse el caso de que sea consciente de esta obligación pero no quiere cumplirla. Está en su libre derecho. Cada persona debe decidir como actuar. Debemos ser libres de escoger nuestro camino y no dejar que nos lo escojan, por mucho que no quieras decepcionar a alguien.
Es el caso de algunos padres que tienen unas expectativas muy grandes sobre sus hijos. Es una carga enorme que los hijos llevan, porque no quieren decepcionar a sus padres. Entonces, lo que yo veo, es un acto egoísta por parte de esos padres, ya que no están buscando la felicidad de sus hijos, sino la suya propia.

Yo pienso que tener expectativas es inevitable, siempre vas a esperar ciertas cosas, sobre todo de la gente a la que más quieres. Y lo veo injusto. Somos injustos.Como ya dije antes, cada uno tiene su forma de expresar lo que siente, y no tienen que actuar como queremos.

También es verdad que habrá gente que tenga sus expectativas puestas sobre nuestros actos. Injusto de nuevo ya que no debemos nada a nadie.
De aquí quiero sacar ahora el segundo de los textos, de C. Vázquez Bandín, que dice algo así:
Tú contribuyes en muchas de las cosas que hago, así como yo contribuyo en muchas de las que haces tú, pero yo hago mis cosas y tu las tuyas. Yo puedo actuar a mi manera contigo mientras tú también puedas actuar a tu manera conmigo. Yo seré yo mientras tú seas tú. Y aunque nuestros caminos se separen, nuestra vida no volverá a ser la misma porque encontrarnos nos ha servido para enriquecernos.

He aprendido que una persona realmente merece la pena cuando cambia tu vida, pero no cambiando tu forma de actuar ni de pensar, sino haciéndola más completa y más feliz, más llena de vitalidad. Cuando puedes comportarte como realmente eres sin ser juzgado y esa persona es capaz de hacer lo mismo, querido amigo, has encontrado a una persona insustituible y que, probablemente, no perderás. 

¿Que si yo he encontrado a alguien así? Sí, Alba se llama.