Creo que en ese documente Lisa, Jill y Fran comparten conmigo varios puntos de vista. Hay cosas que he leído aquí de las que yo también hablé en mi entrada anterior.
Lo primero que debo hacer es una reflexión acerca de la siguiente pregunta:
¿cómo influyen nuestros pensamientos en nuestra vida?
En nuestra vida, los pensamientos son muy importantes. La idea que tenemos de algo nos guía a la hora de opinar de verdad sobre ello. Si algo no nos gusta o creemos/pensamos que no nos va a gustar, al probar, es muy probable que no nos guste porque durante mucho tiempo hemos pensado así.
Yo creo nuestros gustos van cambiando a medida que crecemos porque también cambian nuestros pensamientos. Cuando somos niños pensamos de manera inocente (podemos decir incluso que no pensamos demasiado en esta etapa) y todo lo que quieran cambiar nos va a resultar extraño, por no decir que prácticamente huimos de los cambios. A medida que crecemos, en la adolescencia, estamos abiertos a cualquier cambio, de hecho los cambios nos divierten, parece que le dan emoción a nuestra vida, de hecho, pensamos así, de modo que estamos abiertos a probar más cosas. En la edad adulta, la rutina se convierte en algo normal y nuestros pensamientos los dedicamos al trabajo, a los hijos. Podemos hablar de pensamientos protectores y cuidadores hacia los más pequeños, lo que no nos deja mucha oportunidad de cambiar lo que ya pensábamos antes.
En resumen, los pensamientos influyen mucho en nuestra vida, en nuestra manera de ver las cosas, haciendo que la idea que tenemos de algo, se convierta en lo que de verdad acabamos sintiendo, de ahí el ejemplo del padre de Lisa al decir que se pone malo con solo pensar en la bazofia de bocadillo que se hace. Pensar en algo que te hace daño o que no te gusta, te lleva a sentirte mal realmente hasta el punto de que tu condición física puede llegar a resentirse también. Decir que no todo es malo, porque pensar en cosas que te gustan o en momentos felices, te hace sentir verdaderamente bien.
La segunda parte de esta actividad consiste en hacer una descripción metafórica de mis pensamientos, de modo similar a como lo hacen los personajes de la historia.
Mis pensamientos son como un gran conjunto de fotos, como si fuera el álbum que las recoge. Aparecen momentos, personas, sentimientos vividos, etc. y puedo decir que están bastante ordenados: los pensamientos más importantes y los que más consulto podríamos decir que están en las primeras páginas del álbum y son muy nítidos; los más antiguos y ciertos recuerdos, en las páginas finales, esperando a que, en algún momento, sienta la necesidad de volver a consultarlos.
A veces alguna de estas fotos cae del álbum y me veo obligada a recogerla, viniendo a mí pensamientos que creía olvidados.
Otras veces saco yo misma algunas fotos y durante días no puedo dejar de mirarlas (es decir, de pensar en eso).
Que maravilloso es el arte de pensar.
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