sábado, 6 de junio de 2015

Línea de la vida

La clase del 15 de abril fue, para mí, muy especial.
Merino llegó y nos volvió a traer folios grandes, por lo que nosotros pensamos que nos tocaría seguir haciendo dibujos.
Pero esta vez no iban por ahí los tiros; sí, tendríamos que pintar, pero una línea de nuestra vida.
Merino nos explicó que nuestro trabajo consistiría en dibujar una línea, pero no tenía por qué ser recta, podíamos hacerlo como "mejor nos representase" (por decirlo de alguna forma) pero debía empezar en el día de nuestro nacimiento y acabar en la actualidad,en el momento en el que había sido creada, es decir: el día 15 de abril de 2015. Además, por el medio tendríamos que situar momentos importantes que marcasen nuestra vida, ya fuese para bien o para mal.
 Al principio, cuando Merino empezaba a explicar la actividad, reconozco que pensé que me costaría muchísimo elegir los momentos que debía colocar. Simplemente porque creía que no había cosas en mi vida que me llegasen a marcar tanto como para resaltarlas en la línea. Sin embargo, como iré contando, estaba muy equivocada.
Decidí hacer mi línea con subidas y bajadas, dependiendo de si el momento me había marcado para bien o para mal.
Dicen que todo lo malo es empezar y tienen mucha razón. Me costó arrancar, pero pensando, fui sacando fechas. Iba colocando la acción/ el momento y arriba la edad que tenía cuando sucedió cada uno.

Poco a poco me fui dando cuenta de que sí había grandes momentos en mi vida, cosas que por una u otra cosa cambiaron mi vida. Todo lo que situé cambió mi vida. Si algo de eso no hubiera pasado yo no sería la persona que soy ahora porque todo lo que te pasa te hace crecer, madurar o cambiar. Todo te afecta.
Aquí una foto de mi línea de la vida:


Lo más destacable, lo que más sobresale en ella es mi adolescencia, por las continuas subidas y bajadas, pero sobre todo por tres puntos que suben mucho, que son: lo que yo llamé "20", la aparición de Pablo Alborán y el cambio de mi forma de ser que a la vez coincide  con la llegada de Wendy.
Tampoco diré que es lo más importante de toda mi vida, pero creo que por el momento en que me sucedieron (es decir, en plena adolescencia) cobran un sentido especial. Digamos que las cosas buenas que te pasan en esta etapa las aprecias más, porque cuando eres niño sueles estar acostumbrado a que todo sea fácil y todo sea precioso. La adolescencia es difícil , aun así yo no cambiaría la mía por nada. 
¿Y qué es lo peor, lo que ha provocado una mayor bajada en la línea? Pues yo creo que la caída cuando tenía 3 años, pero como dije antes, cuando eres pequeño nada tiene demasiada importancia, entonces en ese momento yo no me di cuenta del cambio tan grande que se produciría. Esa caída dejó en mí una marca; y sí, literalmente una marca que a simple vista se ve y que es lo que más odio ver en el espejo. Se le puede llamar complejo, pero no desde siempre, sino desde la adolescencia más o menos. Antes no me importaba tanto. Pero bueno, hay que aprender a vivir con eso, con una misma.

Me gustaría darle las gracias a Merino, porque ese día aprendí que no debo infravalorar mi vida ni pensar que no hay nada destacable en ella, porque es todo lo contrario. 
Es una actividad que sirve para apreciar lo que tienes y como eres y te recuerda que estás en el mundo para dejar momentos y recuerdos que perdurarán y que también formarán parte de otras personas.

La clase siguiente, del día 17 de abril, la empleamos tratanto de nuevo nuestra línea de la vida. Pero de forma diferente; en la clase anterior nos habíamos dedicado a confeccionarla, a prepararla y ahora nos tocaba otra actividad.
Nos colocamos en círculo y Merino nos fue dando a cada uno una hoja pequeña que debíamos pegar encima de nuestra línea de la vida. Después nos dijo que cada uno pasaría su línea al compañero de al lado y ésta iría rotando por todo el círculo, pasando por todos los compañeros, hasta llegar de nuevo a su propietario. De esta manera todos podríamos ver las líneas de todos.
¿Y para qué servía el papelito? Pues para ir apuntando cosas. Merino nos dijo que en ese papelito cada uno de los compañeros iría anotando lo que veía en la línea de la vida. Se trataba de describir lo que veías y hacer un pequeño comentario.
Así, las líneas de la vida fueron rotando por clase, tan a gusto estábamos con esta actividad que se acabó la clase y seguimos pasando las líneas hasta terminar. 
La verdad es que esto ayudó un poco a que todos los conociésemos más. Es entrar de lleno en los recuerdos más importantes de una persona. Descubres que hay cosas que ya sabías antes, pero que para esa persona supusieron una bajada muy grande en su vida. Compruebas que nadie tiene una vida fácil, aunque, sin duda, haya gente que ha sufrido más. También ves alegrías y cosas muy buenas y te alegras. Por supuesto que te alegras, porque al fin y al cabo, toda esa gente de la que estás leyendo cosas forma parte de tu vida, unas más que otras claramente, pero después de un curso a su lado no quieres nada malo para ellas. Tenemos suerte, somos un curso que se lleva muy bien. No hay problemas ni discusiones entre nosotros y eso ayuda porque es mucho tiempo el que pasamos conviviendo. 
Si tuviese que decir con qué líneas me he sorprendido más diría que con la de Arancha, Mónica y Kike. Ya se lo comenté en su hoja, pero decir que son muy fuertes y que la vida para ellos será cada vez mejor, porque lo merecen.

A continuación, tocaba leer todo lo que tus compañeros habían puesto sobre tu línea.
La mayoría de ellos destacaron a Pablo Alborán. Hubo hasta quién puso que le sorprendía que fuese el éxtasis de mi vida. Yo creo que tampoco tanto, no es que sea el "éxtasis" de mi vida, es que es su música la que me levanta el ánimo cuando nadie más puede. Porque siempre está y simplemente creo que es fundamental. Lo resalté tanto porque desde que llegó, no hay tristeza que no sepa calmarme.
También pusieron que es una línea con muchos altibajos y que hablo sobre todo de gente importante a la que conocí (amigos, nacimientos de familia).
Hay una cosa que puse "en clave" y fue eso de "20", por la que varios tuvieron curiosidad y que no dije a nadie.
Alguien puso algo que me encantó: "Veo muchos altibajos, pero finalmente acabará siendo feliz". Eso espero, no es que esté triste, pero eso quiere decir que tendré un futuro feliz, y al final eso es lo que quiero en la vida.
También hubo quien destacó mi forma de ser, diciendo, por lo que puse, que soy una persona abierta a expresarme y alegre. Me gustó mucho esto.
Luego Alba y Kike, que claro, ellos no pueden ser objetivos conmigo, pero sé que todo lo que pusieron lo piensan y es algo que aprecio mucho.
Comentaron que soy una persona a la que le afectan mucho los cambios, tanto los buenos como los malos. Hasta dijeron que tengo una resistencia increíble, cosa que discutiría, porque hay momentos en los que no aguanto nada... 
Al leer lo que Alba había puesto me he emocionado, ella me conoce mejor que nadie. Lo sabe todo y será así siempre. 

Vuelvo a darle las gracias a Merino por esto. Porque hemos recordado lo importante de nuestra vida y conocimos un poco más a cada uno de nuestros compañeros.

Como antes hablábamos del "éxtasis" de mi vida, justo tiene una canción que se llama así:



miércoles, 3 de junio de 2015

Retratos.

El día 10 de abril la clase la empleamos también en practicar nuestras habilidades artísticas. Merino volvió a llegar con las cajas llenas de pinturas y nos dio hojas, pero esta vez, dos para cada uno. Nos dijo que nos colocásemos por parejas y uno en frente de otro.
Como ese día Alba estaba enferma y no había podido ir a clase, me puse con Jenni.
Lo que haríamos sería pintar dos retratos.
El primero sería de la persona que teníamos en frente. En mi caso, de Jenni.
El objetivo estaba en dibujar a esa persona y luego enseñarle el retrato. 
Teníamos que hacerlo lo mejor posible y resaltar las características que más identificasen, desde nuestro punto de vista, al compañer@.
Tengo que decir que no es algo fácil. Es complicado dibujar si lo que pretendes es plasmar la realidad. 
Empezamos y el tiempo no nos dio para mucho. Pero poco a poco fuimos avanzando. 
Acabé el retrato de Jenni y se lo enseñé y ella hizo lo mismo. Aquí está:






      
Y este fue el que yo hice de mi misma:


Merino nos recordó varias veces que esta actividad no era para valorar las capacidades artísticas de las personas, sino para conocer nuestra propia esencia.
Llegó el momento de comparar los dibujos. Merino ha puesto en su blog una serie de preguntas para guiarnos a la hora de comentar esta actividad.

  • ¿Ha descubierto mi compañero algo en mi cara que yo no había percibido?
No, yo creo que estoy de acuerdo en todo con ella. Salvo en una cosa: ella me dibujó seria y yo me dibujé sonriendo. Creo que puede significar que lo más normal es que yo actúe de manera seria cuando el momento lo requiere. Sin embargo también sé que hay momentos en los que puedo actuar de otra manera y ser divertida, tomarme las cosas a broma. Así que creo que en los dos dibujos estaría representada una parte de mí.

  • ¿Qué aspectos de mi personalidad me gustan menos?
Yo creo que lo que menos me gusta es mi nerviosismo y lo mucho que me cuesta, a veces, afrontar ciertas situaciones.

  • ¿Cuál es el lado más difícil de mi personalidad?¿Cuál querría cambiar?
El lado más difícil de mi personalidad yo creo que es mi gran sentimentalismo. Puede afectarme todo. No digo que sea malo, de hecho a mí me gusta, pero es difícil de llevar en ocasiones. 
Si tuviera que cambiar algo probablemente cambiaría mi dificultad a la hora de tomar una decisión porque es frustrante no saber por qué decantarte.

  • ¿Observo con frecuencia mi rostro? 
Sí, me gusta mirarme en el espejo. Tanto como si tengo un buen día como si no. Creo que puedes ver claramente en tu cara cuando tienes una buena racha y cuando no la tienes. Considero que si estás feliz y contenta, tu cara se ve mucho más alegre y resplandeciente y si estás triste la mirada no brilla y hasta pareces más mayor.

  • ¿Se puede llegar a entender lo que siento por la expresión de mi cara?
Yo creo que sí que se puede, sobre todo si la otra persona te conoce bien. Además el  cuerpo no engaña, tú puedes mentir con la cabeza y con las palabras, pero si tu cara y tu expresión no dicen lo mismo, no convencerás a nadie, y esto es algo que Merino nos ha enseñado mucho esta evaluación.

Para terminar, tengo que decir que ambos retratos tienen bastante en común, son diferentes pero por la forma de dibujar de cada una de nosotras, pero bastante semejantes en lo que quieren transmitir (a excepción de la expresión de mi boca que ya comenté arriba).

He aprendido que hay cosas que las personas pueden ver en nosotros y que además son o pueden ser las que más destacan para esas personas, a las que, probablemente, nosotros no les damos importancia o ni siquiera nos damos cuenta de que las tenemos.
Hay una cosa que Merino dijo en clase que me ha gustado mucho y que pienso que es muy cierta, y es que: "cuando hablamos hay cosas que no podemos expresar y nos callamos, cosa que no ocurre al dibujar".
Creo que quiere decir que hay ciertas cosas de la gente que vemos pero que no decimos por no hacer daño o ahorrar un disgusto a la persona, como una mirada triste, por ejemplo. Y esto, sí podemos dibujarlo; con facilidad distinguimos en un dibujo si la mirada es triste o alegre.


martes, 2 de junio de 2015

TERCERA EVALUACIÓN. PARTE FINAL DEL VIAJE.

Sigo sin creerme que hayamos llegado ya a la última parada del curso. Aun parece ayer cuando Merino nos dijo que nuestra actividad del curso incluía la creación de un blog. Como siempre, disculparme por tardar tanto en volver a escribir, pero últimamente mi único tiempo libre es el que necesito para dormir las mínimas horas obligatorias.

Me gustaría empezar hablando de la primera actividad que realizamos el primer día de este trimestre. Fue, concretamente, el 8 de abril.
Merino llegó a clase cargado de cajas llenas de todo tipo de pinturas: ceras, rotuladores, lápices de colores y ¡hasta témpera de dedos!
Nos repartió una hoja grande a cada uno y nos pidió que en ella dibujásemos un árbol, de la manera que quisiésemos y utilizando cualquier tipo de pintura.
Fue como volver a primaria. Pero sin darnos cuenta estábamos trabajando algo que hace mucho tiempo que teníamos parado: la creatividad, la expresión a través de nuestro dibujo.
Creo que eso era lo que Merino pretendía, que consiguiésemos expresarnos sin utilizar, en ese momento las palabras (aunque para lo siguiente sí que nos harían falta).
En mi caso, algo me decía que debía hacer el dibujo con témpera y así lo hice. La gracia estaba en que en tu árbol podías colocar lo que quisieras, no había normas ni reglas.
Mi árbol debía tener mucho verde y un tronco gordito, pero no tenía que faltarle el toque de color y de vida. ¿Que por qué? Pues no sé, porque era lo que me pedía mi interior, y al fin y al cabo, de eso trataba la actividad.

Después de dibujar Merino nos pidió que pusiésemos debajo "YO SOY" y hablásemos de las distintas características de nuestro árbol. 
El mío, al final, quedó así:



Por si no se entiende bien, pone:
"Yo soy robusto, un árbol con vida; tengo tantas hojas que no dejan ver las ramas; tengo un tronco fuerte y ancho. A mi lado crecen flores rosas. Soy alegre y grande".

Al terminar de escribir esto, no nos sobró mucho tiempo, pero Merino nos dijo que nos levantásemos y fuésemos paseando por la clase y cada vez que nos cruzásemos con uno de nuestros compañeros, debíamos parar y leer mutuamente lo que decía cada árbol.
Resultó divertido, sobre todo por los distintos dibujos y me llamó la atención ver las distintas características que mis compañeros quisieron resaltar.

Merino en su blog nos puso unas cuantas preguntas para guiarnos a la hora de comentar esta actividad. Y son las siguientes:

  • ¿Cómo te has sentido después de hacer el ejercicio?
Me he sentido liberada. Porque pintar ayuda a descargar mucha presión y estrés e ir paseando mostrando a los demás "tu trabajo" hace que te relajes también porque, a pesar de no ser un dibujo muy trabajado ni perfecto, nadie lo critica, todos saben apreciarlo y de alguna manera te sientes bien, porque ves que tú haces lo mismo con los dibujos de los demás y piensas lo bonito que es entender lo que transmiten todos esos árboles y eres consciente de las historias que pueden contar.

  • ¿Te has sentido identificada con alguna de las características del árbol que has dibujado?
Claro que sí, yo creo que sería difícil no hacerlo, porque cuando Merino nos pidió que dibujásemos un árbol lo hicimos sin pensar en nada o sin pensar en cómo sería más bonito, sólo dibujas. Y sin darte cuenta lo haces parecido a ti. Por eso la mayoría de las características que luego le pusimos nos reflejan. En mi caso, me he sentido más identificada con el hecho de "tener tantas hojas que no dejan ver las ramas" porque soy así. Puede parecer que me cuesta poco abrirme, pero la verdad es que tengo una coraza muy grande que no deja ver el interior, con lo cual, poca gente llega a conocerme bien (a pocas personas les dejo entrar a ver las ramas).

  • ¿Cómo te has sentido al escuchar a los demás diciéndote tus características?
Al principio no muy cómoda, con vergüenza, por pura inseguridad. Luego, ves que no es nada malo, que nadie te juzga y acabas sientiéndote mejor que al principio. También ves como la gente que menos te conoce se sorprende con ciertas características y eso yo creo que es bueno, porque hay cosas de ti, que está bien que sepas tú sola.


  • ¿Qué árbol o árboles has encontrado semejantes al tuyo? ¿Te has sentido más identificada con esas personas?
He encontrado algunos árboles parecidos al mío, en la forma de dibujarlo, sobre todo: el de Alba y el de Manu.
Sí, si me he sentido identificada. En especial con el de Alba que también dibujó flores y las características eran parecidas a las mías. No me sorprende, como ya se puede ver, Alba y yo somos muy parecidas.

  • ¿Te ha ayudado este ejercicio a conocerte mejor?
¿A conocerme mejor? No exactamente. Me ha ayudado a descubrir que inconscientemente podemos dibujar cosas muy relacionadas con lo que nosotros guardamos en nuestro interior.

viernes, 22 de mayo de 2015

Expectativas.

Hace tiempo que no escribo, pero antes de introducir un poco la última evaluación, me gustaría hablar de una clase que tuvimos antes de acabar el segundo trimestre. 
Exactamente, el día 25 de marzo (es increíble que lleve tanto tiempo sin escribir, soy un desastre...).
En esta clase, Merino nos repartió a cada uno una hoja con dos textos que prácticamente querían transmitir la misma idea, pero uno más bruscamente y el otro usando un tono más "delicado".
 El título que encabezaba el folio era "La Oración Gestalt". Creo que todos estábamos algo perdidos al verlo. No sabíamos que era lo que escondía ni por donde llevaría la clase esa hoja, pero Merino nos dijo que esta "oración" era un tipo de terapia analista, si la memoria no me falla.

Sin embargo, cuando empezamos a leerlo y con la ayuda de Merino, pronto entendimos el tema.
Dejo por aquí el primero de los textos, la Oración Gestalt propiamente dicha:

                                "Yo soy yo y tú eres tú
                                yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,
                                tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
                                Tú eres tú y yo soy yo.
                                Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,
                                y coincidimos, es hermoso.
                                Sino, pocas cosas tenemos que hacer juntos.
                                Tú eres tú y yo soy yo."
                                                                               (Fritz Perls)

He de decir que es una gran verdad. Quizás, como dije antes, hay cierta brusquedad en la manera de expresarlo, pero dice una cosa muy cierta y es que cada persona está aquí para vivir su vida a su manera. No debemos nunca dejar que lo que piensen los demás influya en nuestra forma de pensar y/o actuar.

La clave, en relación con el tema en el que quiero centrarme, está en la palabra "expectativas".

Tener expectativas en algo o en alguien significa que confías en que la persona haga alguna cosa o se comporte de manera determinada ante una situación específica. También podemos decir que tener expectativas en alguien es como colocarle una cierta "obligación". El problema es que esa persona quizás no se esté dando cuenta de que esa obligación recae sobre ella y actúa de una forma diferente a la que esperábamos.
A nosotros eso nos enfada, nos decepciona, por el mero hecho de que nosotros habríamos reaccionado de otra manera.
Ya que, la mayoría de las veces, lo que sucede es que esperamos que la persona se comporte como nosotros lo hubiéramos hecho, y la razón es que creemos merecer el comportamiento esperado, no sé si me entendéis.
Quiero decir, que lo creemos porque existe un vínculo que nos une con esa persona (ya sea familiar, de amistad, de pareja o de trabajo). 
Y claro que lo hay, pero no por eso debe actuar como nosotros queremos. Puede que no fuera consciente de lo importante de la situación o, no sé, puede haber infinitos motivos. O simplemente es que se expresa de otra manera.
 No todos expresamos lo que sentimos de la misma forma. Y tendemos a pensar que si alguien no hace lo que nosotros haríamos es que nos quiere/aprecia menos.
Y repito, no tiene por que ser así. Cada uno actúa de diferente forma.
Por eso estaría bien que si esperamos o queremos algo de alguien se lo digamos, aunque nos cueste un poco, porque así somos justos con la otra persona y la hacemos consciente de nuestras expectativas. ¿Qué también nos podemos decepcionar con su respuesta? Claro, pero sería de manera justificada y con hechos.

Antes decíamos que tener expectativas es como colocarle una obligación a alguien. Entonces, puede darse el caso de que sea consciente de esta obligación pero no quiere cumplirla. Está en su libre derecho. Cada persona debe decidir como actuar. Debemos ser libres de escoger nuestro camino y no dejar que nos lo escojan, por mucho que no quieras decepcionar a alguien.
Es el caso de algunos padres que tienen unas expectativas muy grandes sobre sus hijos. Es una carga enorme que los hijos llevan, porque no quieren decepcionar a sus padres. Entonces, lo que yo veo, es un acto egoísta por parte de esos padres, ya que no están buscando la felicidad de sus hijos, sino la suya propia.

Yo pienso que tener expectativas es inevitable, siempre vas a esperar ciertas cosas, sobre todo de la gente a la que más quieres. Y lo veo injusto. Somos injustos.Como ya dije antes, cada uno tiene su forma de expresar lo que siente, y no tienen que actuar como queremos.

También es verdad que habrá gente que tenga sus expectativas puestas sobre nuestros actos. Injusto de nuevo ya que no debemos nada a nadie.
De aquí quiero sacar ahora el segundo de los textos, de C. Vázquez Bandín, que dice algo así:
Tú contribuyes en muchas de las cosas que hago, así como yo contribuyo en muchas de las que haces tú, pero yo hago mis cosas y tu las tuyas. Yo puedo actuar a mi manera contigo mientras tú también puedas actuar a tu manera conmigo. Yo seré yo mientras tú seas tú. Y aunque nuestros caminos se separen, nuestra vida no volverá a ser la misma porque encontrarnos nos ha servido para enriquecernos.

He aprendido que una persona realmente merece la pena cuando cambia tu vida, pero no cambiando tu forma de actuar ni de pensar, sino haciéndola más completa y más feliz, más llena de vitalidad. Cuando puedes comportarte como realmente eres sin ser juzgado y esa persona es capaz de hacer lo mismo, querido amigo, has encontrado a una persona insustituible y que, probablemente, no perderás. 

¿Que si yo he encontrado a alguien así? Sí, Alba se llama.

miércoles, 25 de marzo de 2015

UN DÍA ENTERO SIN QUEJARSE

Merino publicó en su blog un artículo cuyo objetivo era proponernos esta actividad:

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A las 19:34 de la tarde de hoy he empezado de nuevo el reto, porque la otra vez que lo había probado no lo consiguiera.
Por una cosa u otra siempre nos estamos quejando: que si tu madre te manda recoger, que si la persona que te cae mal no para de hablar, que hay demasiados anuncios, mucho tráfico y cosas así.

Me parece interesante y muy adecuado algo que Manu ha dicho hoy en clase, y es que: "los humanos tendemos a buscar la perfección, por eso siempre tendremos cosas de las cuales quejarnos"
Creo que tiene mucha razón, y si buscamos la perfección y esta no existe, seremos seres negativos y, por lo tanto, quejicas toda la vida.
Como podemos ver, asociamos las quejas a las cosas negativas o que a nosotros nos resultan molestas. Nadie protesta por tener que hacer cosas que le gustan.
También quiero decir que a veces nos quejamos por puro vicio. Protestamos por cosas sin importancia. Quejarse es una costumbre, por eso en el artículo nos da algunas pautas como estas para empezar el reto e ir olvidando esta costumbre:

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He de reconocer que yo no soy demasiado protestona. Con frecuencia, dejo pasar muchas cosas sin quejarme (incluso cuando sí tengo motivos para hacerlo). A mi parecer, esto depende del día que tengas. Si estás feliz y hay algo que te molesta un poco solo, no le das importancia; pero si tienes un mal día, aprovecharás cualquier tontería para quejarte y reñir con alguien.

¿Os habéis fijado en que cuando nos quejamos en voz alta lo hacemos para que la persona que está a nuestro lado lo escuche y nos pregunte? Por lo tanto le contamos lo que nos ocurre y es una buena forma de desahogarse. Esta es una de las explicaciones que yo encuentro a tanta queja.
Quejarnos es una de las formas que tenemos para reprochar a los demás algo que no han hecho bien. Y como tal cosa, puede afectar a la otra persona. Aunque yo lo veo así: una queja es como una crítica, debes aceptarla y aprovecharla para que te sirva de experiencia en otros momentos.

Pero en resumen, creo que todos agradeceríamos pasar un día sin quejas. 

Responsibilidades

El día 13 de marzo, días después de hablar de las distintas etapas de la vida, Merino nos explicó que cuando describimos la edad adulta, hablamos de responsabilidades y más responsabilidades.
Entonces, ya que tan seguros estábamos, nos propuso definir la responsabilidad o lo que era para nosotros ser responsable.
Cada uno escribió, de forma individual, en un papelito que Merino nos facilitó, su definición.

Yo puse lo siguiente: 
Ser responsable es tener una serie de obligaciones o cosas que debes hacer, que te preocupan y que sabes que tienes que hacer lo mejor posible para sentirte bien.
Además añadí el siguiente comentario: la responsabilidad sobre uno mismo, puede llevar a la exigencia extrema, mejor dicho, a la autoexigencia extrema.

Después, fuimos leyendo alguna en voz alta. Recuerdo que a algunos de mis compañeros les costó dar una definición, porque, en verdad, es algo complicado de definir.

Merino fue apuntando y no sé bien como surgió, pero de repente empezamos a hablar de los diferentes comportamientos de las personas y si los distintos estados de ánimo que los desencadenan son responsabilidad nuestra.
Todos coincidíamos en que hay ciertas actuaciones por nuestra parte de las que no somos responsables.
Ese día fue bastante filosófico para mí, podemos decir quizás que estaba bastante inspirada. 
Al actuar siguiendo nuestros impulsos o sentimientos, no somos responsables de ello, porque no lo puedes controlar, pero si lo piensas, te darás cuenta de que eso que has hecho o que tus sentimientos te llevaban a hacer no era lo mejor. O depende, quizás sí que lo fuera.

Yo creo que hay responsabilidades que no son malas porque está bien exigirse algo de vez en cuando e intentar cumplir con cosas que creemos importantes. Siempre y cuando la responsabilidad no nos lleve a exigirnos demasiado, ya que, por propia experiencia, puedo decir que cuando te exiges demasiado acabas completamente agotado, tanto física como mentalmente y a veces no es necesario presionarse tanto. Suelen decirme que trabajo demás y yo siento que a veces no se aprecia.

Quiero plantear aquí una situación, la misma que en clase le comenté a Merino.
Al no ser responsables de nuestros sentimientos ni elegir lo que sentimos, se nos presenta un dilema grande, porque si actúas tal y como sientes, quizás hagas daño o decepciones a los demás.
Mi problema es que soy sentimiento puro y cuando actúo siguiendo esta regla, hago cosas que quizás no sean las más adecuadas o las que más convengan, pero no soy responsable de ello, porque los sentimientos son cosas que no podemos controlar. ¿No es así?
Es una situación verdaderamente complicada.
Lo que tengo claro es que a veces es importante guiarse por lo que se siente y no pensar en lo que la gente dirá. Por momentos, debemos ser algo egoístas. Intentar cumplir nuestras expectativas y no dejar que las expectativas de los demás se conviertan en una nueva responsabilidad para nosotros.

Creo que con esta actividad, Merino pretendía hacernos ver que las responsabilidades se pueden clasificar según su importancia y que en ciertos momentos nos comportamos de manera diferente, causando algún daño a otra persona y nos queremos escaquear de ello porque pensamos que no es nuestra responsabilidad, que fue algo que hicimos sin pensar.

Considero que este es un tema sobre el que podemos seguir profundizando y si alguna vez consigo resolver mi problema de "sentimentalismo" explicaré como lo he hecho. Mientras tanto, intentaré sacarle el máximo provecho a mi situación.

martes, 24 de marzo de 2015

Etapas de la vida

Las clases de los días 4 y 6 de marzo, las utilizamos para hablar de las distintas etapas que tiene la vida.
Si no recuerdo mal, el día 4 empezamos algo tarde la clase, porque mis compañeros tuvieron que ir a hacer unas fotocopias. Así que nos fuimos colocando y Merino fue repartiendo las hojas con las que trabajaríamos ese día.
Primero nos dio un papelito en blanco.

Cuando todos mis compañeros llegaron, empezó la actividad. Merino nos dijo que en el papel debíamos definir en una palabra lo que significaba la infancia para nosotros.
Al principio, tienes que pensar bastante, y las respuestas fueron bastante variadas, pero todos coincidimos al decir que era una etapa de la vida en la que no hay preocupaciones y lo mejor es divertirse sin pensar en mucho. 
Mi palabra para describir la infancia fue: crecimiento, que luego cambié por formación que me pareció más adecuada, se acercaba más a lo que quería explicar.
Durante la infancia, debes aprenderlo todo, todo lo básico que recuerdas toda la vida: aprendes a hablar, leer, escribir, a comer y a cosas simples como andar. Es puro aprendizaje, pero a la vez es una época sin preocupaciones y no existe nada más importante que pasarlo bien. Durante este período somos pura imaginación y creemos que todo es posible. Somos inocentes, pero no importa, tenemos a gente que nos protege y piensa por nosotros, nos cuida y nos lleva por el mejor camino.

Luego, Merino nos pidió que definiésemos la adolescencia. Como es la etapa que estamos viviendo, somos más conscientes de lo que ocurre en ella pero a la vez es difícil de explicar.
Mi palabra para describirla fue: hormonas.
Durante la adolescencia somos puras hormonas. Cambiamos de parecer continuamente. A veces pensamos una cosa y al día siguiente pensamos la otra. Para muchos la adolescencia continuaba siendo pura fiesta.
La palabra de Alba, aventura, también me pareció muy acertada. En cierto modo, es así. La adolescencia es descubrimiento, es probar cosas nuevas continuamente. Nos encanta probar cosas nuevas, descubrir el mundo. Porque es realmente en esta etapa cuando empezamos a pensar por nosotros mismos, dejan de decidir por nosotros y debemos empezar a saber elegir. Tenemos que tomar decisiones importantes que dan miedo, la verdad. 
Es una buena etapa, sobre todo si no te presionas mucho. Lo ideal sería disfrutarla. La juventud es buena. Aprendes mucho y tu personalidad acaba de formarse. También es cierto que hay que saber llevarla. Muchos comentaron también que es una etapa de inmadurez, pero eso depende mucho de cada persona. Hay gente que durante la adolescencia ya goza de una madurez admirable y hay otra que es incluso más inmadura que cuando era niño/a. Yo me considero una persona bastante madura y centrada, aunque también tengo mis momentos de tontería, pero es normal, es, como comenté antes, a causa de las hormonas (que en esta etapa están revolucionadas).
Hablaban también que en esta etapa siguen sin tenerse responsabilidades. Yo opino que también depende de la persona. Si te exiges más y consideras que hay cosas que debes hacer, ya tienes responsabilidades.
¡Que viva la adolescencia!

Desgraciadamente, ese día no dio tiempo a comentar ninguna etapa más.
Continuamos el día 6. Yo ese día no pude ir, pero pregunté a mis compañeros y me dijeron que habían hablado de la adultez.
Yo creo que la palabra que mejor define esta etapa es: rutina.
Cuando eres mayor, todo cambia. En este momento, todo, todo, absolutamente todo el peso del mundo cae sobre ti. Durante las etapas anteriores, siempre había personas que sujetaban las cargas, pero al llegar a la edad adulta, debes vivir por ti mismo, no puedes depender de nadie. Es más, si tienes hijos, debes cuidar de ellos, es una responsabilidad muy grande.
Claramente, es la etapa con más responsabilidades. Vives en una rutina constante. Debido al trabajo, al cuidado de tu propia casa, etc.
Mi miedo más grande es caer una aburrida vida rutinaria.
Me da miedo crecer, me da miedo a quedarme con ganas de hacer cosas y no tener tiempo para hacerlas.

Merino nos abrió los ojos y nos hizo ver que a medida que ascendíamos de etapa, la describíamos más negativa que la anterior. Que según nosotros, la etapa más feliz es la infancia, pero tampoco tenemos un criterio muy amplio, ya que nosotros no vivimos aun todas.
Pero tal y como nos hablan de la adultez y de como la tenemos pintada, es muy normal que no nos apetezca crecer.
Pienso que cada etapa tiene su parte hermosa, cada etapa tiene como una finalidad, una especie de fin que debemos cumplir. Cada uno se marca sus propias metas y creo que debemos ser conscientes de que podemos hacer y vivir nuestra vida como mejor nos parezca.