sábado, 21 de marzo de 2015

Prueba de relajación

El día 6 de febrero la clase fue relajada.
Y válgame la redundancia, ya que unas clases antes habíamos visto unos vídeos que hablaban sobre los alumnos y el estrés que estos tenían. Contaban que los alumnos estamos presionados y que habían experimentado en varios colegios la relajación obteniendo muy buenos resultados. Decían que después de este descanso, la mente se despejaba y los alumnos ponían más atención y más ganas a las clases siguientes.
Por eso, Merino pensó que sería muy interesante probarlo por nosotros mismos.
Nos explicó que normalmente respiramos mal y que si ese día hacíamos bien el ejercicio notaríamos como nuestra respiración cambiaba y el diafragma se hincharía y se deshincharía como debe.
Y yo, al menos, se lo agradezco, porque acabé verdaderamente relajada.
El ejercicio consistía en ponernos por parejas. Uno sentado y otro de pie. El que estaba sentado debía cerrar los ojos y el que estaba de pie, apoyaba sus manos sobre los hombros del compañero (porque si no recuerdo mal, eso transmitía tranquilidad y permitía tener los ojos cerrados "sin miedo") y luego pasarlas al pecho.
Yo me puse con Alba. Me tocó cerrar los ojos primero. No me resultó difícil, quizás era por tener a Alba detrás con sus manos apoyadas encima mía. Tengo que decir que dejar la mente en blanco me resulta demasiado complicado normalmente, pero ese día fui capaz de hacerlo, tanto que no recuerdo si Merino había puesto o no música. Cerré los ojos y no pensaba en nada. Mi cabeza descansaba, no había presiones ni preocupaciones. Mi respiración cambió ya que Alba dijo que notaba a la perfección como respiraba cuando bajó sus manos al pecho.
Le tocó el turno a Alba y creo que ella, a pesar de ser una persona nerviosa, consiguió relajarse también, ya que yo noté como su respiración cambiaba. 
Pienso que ser una persona en la que ella confía influye a la hora de conseguir relajarse. 
Pude ver también como el resto de mis compañeros estaban tranquilos y relajados.
Me ha gustado mucho, mucho probarlo y considero que para los días o semanas más estresantes, como las de exámenes estaría bien hacer este ejercicio.
Fijaros si me ha resultado curioso que hasta hice que mi hermana probase. Con gran éxito por cierto, ya que ella es demasiado inquieta y nerviosa y después de la relajación estaba tranquila y no gritaba tanto al hablar.

Quise comentar esto en el blog porque veo realmente que fue útil probarlo y que hacerlo de vez en cuando estaría muy bien.

viernes, 20 de marzo de 2015

Grados de conocimiento

El día 4 de febrero, Merino nos repartió una hoja titulada "grados de conocimiento", como esta:

Donde había una lista de acciones/conocimientos que debíamos ordenar en cuanto a su profundidad.
Cada uno decidió dividir los conocimientos en los tipos que creía mejor según su punto de vista. A mi parecer, hay tres tipos de conocimientos en los que se puede clasificar esta lista:




1. Conocimiento más profundo. Yo pienso que entran dentro de este grupo aquellas cosas que requieren pensar pero no solo con la cabeza, si no también con el corazón; cosas que necesitan de sentimiento y pasión para poder realizarse. Yo considero que son cosas difíciles para las personas que les cuesta expresar lo que sienten y más fáciles para aquellas personas que son puro sentimiento.

2. Conocimiento intermedio. Yo coloqué en este grupo aquellos conocimientos que tienen cierta "importancia". Intentaré explicarme mejor: aquellos que puedes vivir sin aprender o sin hacerlos pero que cuando lo haces o te propones hacerlo, debe ser con cariño y bien hecho. Podemos decir: "poniendo el alma en lo que se hace". Se puede aplicar la frase: "Si lo haces, hazlo bien".

3. Conocimiento superficial. Entrarían en este grupo, aquellas cosas que sabes porque las memorizas, que no tienen importancia a la hora de formarte como persona. Son cosas que no tienen nada que ver con tu interior, como bien indica la forma en la que lo llamamos. Las sabes porque te las han enseñado en el colegio o porque has visto a alguien hacerlo pero no indican nada de ti, todo el mundo las hace de la misma forma, sin ninguna diferencia. Por eso, puedo decir que estos conocimientos, para mí, son los que tienen menos valor.

Creo que los conocimientos que Merino nos puso en la lista resumen muy bien lo que una persona vive y para mí no fue difícil hacer la clasificación, porque utilicé el criterio que arriba escribí.
A mi parecer, no falta nada, puesto que lo más importante de la vida ya está incluido en la lista. Queréis ahora saber de lo que hablo, ¿no? Pues hablo del amor que es lo que mueve el mundo. Es lo que todo el mundo siente en su vida, más tarde o más pronto. 
También incluyó cosas superficiales, como saber que día es hoy o saber freír un huevo, me parecen cosas básicas, que todo el mundo sabe o la gran mayoría de las personas y que no tienen mucha dificultad. 
Pero quería aclarar algo:
No hay duda de que si tú te dedicas a algo que te gusta, que te apasiona, todas los conocimientos relacionados con tu trabajo serán profundos para ti, porque lo haces con el alma y desde el cariño.
Podemos poner el ejemplo de un matemático/a, quizás para él/ella saber los cien primeros decimales del número pi, sea algo profundo, porque le gusta y disfruta con ello.

Decir, por lo tanto, que esto de clasificar los conocimientos depende de la persona y de su punto de vista, de sus gustos y personalidad.
Así, en clase, cada uno lo clasificó como lo veía e incluso hubo gente que dividió los grados de conocimiento en cinco y también tenía lógica.

Si me fijo en como lo clasifiqué, también puedo decir que las cosas negativas (disecar o adiestrar animales) las coloqué en el grupo de conocimiento superficial porque creo que si haces algo malo, no lo haces sintiéndolo, pero bueno, decir que hay gente que no siente o no hace caso a lo que siente (son personas a las que llamamos: sin sentimientos o sin corazón) que hacen cosas malas porque les da igual el resto y no son capaces de colocarse en el lugar del otro.

Con esta actividad, he aprendido que las distintas cosas que sabemos no tienen la misma importancia o, mejor dicho, el mismo valor: lo más profundo tiene más valor que lo superficial; y que está bien darse cuenta de que ponerle sentimiento a lo que haces le dará más valor y estará mejor hecho. 
Aprendí, además, que hay ciertas cosas (como mantener relaciones personales amorosas, creativas y duraderas o saber escuchar) que son verdaderos tesoros y que aprender a hacerlo es fundamental en la vida.

Todo lo que sepas está bien, sirve para formarte y crear tu personalidad y saber cosas no te impedirá avanzar (ahora bien: conocer ciertas cosas te permitirá avanzar más rápido). Y como bien dicen, el saber no ocupa lugar.

lunes, 16 de marzo de 2015

Vídeo inteligencia

Esta entrada no será muy larga, ya que es difícil transmitir mejor las ideas de lo que ya lo hace el vídeo que voy a comentar.
El día 23 de enero, Merino nos puso un vídeo muy bueno, sobre un señor que hacía una investigación con personas que durante su infancia y adolescencia sacaban malas notas y eran tratados como tontos por la gente que los rodeaba. 
Estas personas a las que entrevistaba, hoy en día son importantes y conocidas y han llegado a convertirse en ejemplos para muchas personas.
Contaban que ni siquiera sus padres creían en ellos y que se llegaron a ver muy solos y pensar realmente que eran tontos.
Es un vídeo emocionante porque empieza explicando sus problemas y malas experiencias en la infancia y acaba enseñándonos lo grandes que son.
Algunas de estas personas son cómicos, presentadores, escritores, creadores de videojuegos y actores.
Me gustaría destacar a Pablo Motos, que quizás no sea el que contó la mejor historia, pero como yo lo conocía ya y lo admiraba por presentar un buen programa y entrevistar a cada día a famosos de todo el mundo, puede decirse que me llamó la atención escuchar que tuviera una infancia dura.
Desde luego no es tonto y ninguna de esas personas lo es, lo que ocurre es que no tienen o no quisieron tener la inteligencia estándar que nuestro sistema educativo impone. Tienen una inteligencia diferente y eso para la sociedad es motivo de exclusión. 
Con sus esfuerzos y algo de suerte lograron hacer grandes cosas y sobresalir por encima de los que poseen esta inteligencia estándar. 
Tienen talento y se ve, pero eso, nuestro sistema educativo no lo aprecia. Saben hacer reír y emocionar y eso, queridos amigos, es algo que no se aprende en la escuela, es un talento que uno lleva dentro.
El investigador, la persona que los entrevistaba, incluso llegó a hacer ciertas bromas a la hora de preguntarles si hoy en día cobraban más que sus padres. La respuesta de todos fue que sí, que hacía ya tiempo que cobraban más.
Pero sin duda, lo mejor de todo, es que son felices, porque hacen cosas que les gustan y les llenan como personas.

De este vídeo he aprendido que la sociedad es perversa y quiere hacer caer a aquellos que son diferentes o que tienen talentos incompatibles con lo que se enseña en la clase. Descubrí que ninguna de estas personas era tonta por no poder sacar buenas notas, si no que lo que en la escuela se les enseñaba no era lo que ellos necesitaban para avanzar. 
Yo creo que es necesario creer en que todo el mundo tiene una pasión y un talento, un sueño que no debemos destruir y que lo importante es perseguirlo.
Todo el mundo debería ver este vídeo porque desde la sencillez de unas entrevistas, estas personas se abren y nos muestran su evolución, muy digna de admirar por cierto.
Emociona porque se ve que ellos están orgullosos ellos mismos y que no cambiarían.

¡Que vivan las personas con una inteligencia distinta!

¿Quién decide?

La clase del día 21 la empleamos en preguntarnos lo conscientes o inconscientes o voluntarios o involuntarios que son nuestros actos. Cuando ves el ejercicio piensas que será sencillo saberlo, pero es más complicado de lo que parece.
Merino nos entregó a cada uno una hoja como esta y primero, de forma individual, fuimos cubriéndola según nuestro criterio.


Eran 18 los actos cotidianos que debíamos clasificar, y como podéis ver, disponíamos de cuatro cuadros.
Había cosas que tenía muy claras, por ejemplo, ir al instituto, para mí, es voluntario y consciente, puesto que te das cuenta de que vas y eliges si ir o no.
El que más me dio que pensar fue el último, a cualquiera que me conozca no le sorprendería mi gran duda ante esa acción. Era: "Amo a..."
Lo que tengo claro es que uno no elige a quien ama ni tampoco eliges cuando amar, por lo tanto es involuntario.
Pero... ¿consciente o inconsciente? Bien, en un principio, todo amor es inconsciente, porque es algo que nace poco a poco a partir de la confianza y el cariño y puede ser que ni siquiera te des cuenta de lo mucho que quieres a la persona. Cuando ya llevas tiempo enamorado, yo creo que ya eres consciente de ello porque ves que cuando estás con esa persona eres más feliz que cuando no está.

En clase se nos presentó un pequeño problema cuando empezamos a debatir: alguno de mis compañeros dijo que cuando una acción es tan cotidiana, deja de ser consciente y voluntaria y puso el ejemplo de "ir al instituto" o de "coger el autobús 18 que te lleva al parque". Pienso que algo de razón tiene, porque en el momento tú no piensas si el autobús es el correcto ni nada, porque sabes que lo es, es el de siempre. Pero si te pones a pensar, esas son acciones voluntarias, porque tú quieres hacerlas y conscientes porque te das cuenta de que las haces (aunque sea luego, en el momento de pensar).

En mi caso, la mayoría de las acciones las clasifiqué como voluntarias y conscientes o como involuntarias y conscientes. Porque creo que es difícil encontrar algo voluntario pero inconsciente, es como juntar dos cosas contrarias; sin embargo, cosas involuntarias e inconscientes si que puse un par de ellas, porque tiene sentido que una cosa la hagas sin poder evitarla y sin darte cuenta (como olvidar la lección y hacer ruido con la boca al comer).

¿Podemos encontrar criterios que nos ayuden a saber qué clase de acciones son estas?
Pues yo creo que alguna pauta sí que hay. Por ejemplo, una acción es consciente cuando te das cuenta de que la estás llevando a cabo (da igual que te enteres antes o después, si sabes que la haces, no importa) e inconsciente cuando no sabes que la realizas, un ejemplo muy bueno es el de "estornudar cuando hay una corriente de aire" tú no eres consciente de que la corriente de aire es la que te provoca el estornudo. Pero como en todo, hay excepciones, cosas que hacen que se rompan las pautas y que te replantees muchas cosas.
Y la acción es voluntaria cuando quieres hacerla y puedes preguntarte: ¿se puede hacer de otra manera? Un buen ejemplo es lo que decides estudiar o lo que quieres hacer con tu vida. E involuntaria cuando la haces sin querer e incluso sin poder evitarlo, no puedes elegirlo, como el hecho de enfadarse, de querer, cualquier sentimiento, el hecho de soñar con una cosa u otra, tus gustos (no los eliges, salen de dentro de ti)...

Pienso que el objetivo de esta actividad era enseñarnos que no todo en la vida tiene una razón y no todo tiene una explicación, puesto que hay cosas que no podemos evitar y no tiene sentido que intentemos controlar todas las situaciones.
Hay cosas en la vida que es mejor verlas desde el punto de involuntariedad e inconsciencia y otras que es genial saber que son conscientes y voluntarias.

sábado, 14 de marzo de 2015

La utilidad de las cosas

El día 16 de enero (bonito día por cierto), Merino fue pasando por las mesas con una serie de papeles del revés y cada uno tenía que coger uno. 
Estaban dados vuelta porque por el otro lado tenían escrita una palabra y la gracia estaba en coger uno de esos papeles sin saber que palabra cogías.
Cuando todos tuvimos nuestro papel, les dimos vuelta.
Merino nos explicó que la actividad consistía en ir definiendo la utilidad y los usos que nuestra acción u objeto tenía y tiene.
El objetivo de este ejercicio era hacernos ver y que fuésemos conscientes de los usos que tienen las cosas más simples o más cotidianas, sin las cuales, posiblemente, nuestra vida cambiaría muchísimo.
En los papeles de mis compañeros había palabras como: conducir, los cuentos, el dinero...
El mío era el siguiente:
                        cocinar

No me fue difícil definirlo y con poco que dije mis compañeros ya adivinaron la palabra.
Después de adivinarla, Merino nos preguntaba que más usos tenía/tiene nuestra acción, por qué es importante y si se puede vivir sin aprender a hacerlo.
Para mi acción, cocinar, si que pude responder a esas preguntas: dije y pienso que el hecho de aprender a cocinar es algo que marcó la historia, puesto que la gente dejó de tener que comer alimentos crudos y que saber hacerlo te permite no tener que depender de otra persona o de un restaurante, aunque sí que puedes vivir sin aprender, pero no serías "independiente" nunca, necesitarías ayuda de otra persona o dinero para poder comer en un local.

Algunas de las palabras que me resultaron curiosas fueron:
-El dinero, que no recuerdo bien a cual de mis compañeros le tocó, pero sé que creó un gran debate en clase, ya que el dinero se puede usar para comprar cualquier cosa (o casi cualquiera), por lo que sus usos son infinitos. Dicen que es importante porque es la base de nuestro sistema económico: el capitalismo. El mundo sin dinero existió alguna vez, por lo que sí que es posible vivir sin él, se volvería al "sistema de los trueques". El dinero tiene su parte negativa: marca una diferencia muy grande entre la vida de las personas que no tienen mucho y la de las que tienen demasiado, y además es algo que puede corromper a las personas, volverlas avaras y codiciosas.

-Los cuentos. Esta palabra le tocó a Xabi y creo que por su definición no supimos adivinarlo, pero cuando nos lo dijo, lo vimos claro. Después, Merino preguntó si los cuentos seguían teniendo influencia en nuestras vidas, porque se supone, o bueno la gente piensa, que son solo para niños pequeños. Mi respuesta fue que sí, que siguen teniendo influencia porque cuando hoy en día leemos libros, siguen siendo cuentos, con un montón de adornos y descripciones, pero cuentos al fin y al cabo, que siguen despertando nuestra imaginación como cuando éramos niños y nos permiten evadirnos de la realidad. También podemos considerar cuentos los cotilleos que en la adolescencia son muy típicos e incluso, si me pongo a pensar, el día a día constituiría un conjunto de cuentos que se irían almacenando en el libro de la vida, porque cada día es diferente y nos proporciona experiencias y vivencias distintas.

Resumiendo, creo que Merino acertó y bien al proponernos esta actividad, al menos a mí me hizo pensar y descubrir que las cosas las usamos por algo y que es verdaderamente complicado imaginarse la vida sin cualquiera de nuestras cosas.
Las cosas tienen usos y utilidades de las que no somos conscientes, y cuanto más cotidianas sean las acciones, menos conscientes somos de su importancia.
Debemos darle valor a las cosas y apreciar bien todo lo que tenemos, que no es poco.

Futuro... Gran dilema

La siguiente clase fue de reflexión, vimos un vídeo, un vídeo que nos dejó a todos pensando mucho.
En él, aparecía una niña de unos 3-4 años jugando y llegaba su padre y le decía que era hora de ir a sus clases (de matemáticas, de inglés, etc.). La niña decía que lo que a ella le apetecía hacer en ese momento era jugar y que si tuviera que ir a unas clases le gustaría ir a las de baile. El padre le respondió diciendo que eso no sería útil para su futuro, que no le ayudaba a prepararse, pero la niña, como todo pequeño, preguntó: ¿por qué debía ser útil para su futuro lo que hiciese de pequeña? 
Su padre intentó buscar razones y finalmente acabó diciendo que si se ponía a estudiar ya de pequeña estaría más preparada en el futuro y encontraría un buen trabajo por el cual recibiría un buen sueldo y le permitiría vivir mejor.
La niña, con su enorme curiosidad, característica de cualquier niño, preguntaba y preguntaba a su padre mil y una vez si le compensaba dejar de jugar y ponerse a estudiar, preguntaba también si ganar mucho dinero le serviría realmente para vivir mejor.
Después de varias preguntas, hubo una que dejó al padre sin argumentos, y fue cuando la pequeña finalmente dijo: vale papá, estudiaré, pero ¿así seré feliz?
Entonces el señor se quedó callado y pensó realmente en la felicidad de su hija.
Después aparecen ellos dos, en la calle, bailando.

Vimos que el padre comprendió que, a pesar de que prepararse para el futuro está muy bien, hay ciertos momentos en la vida que son para jugar, divertirse y hacer lo que uno cree que le puede hacer feliz. La niña, como niña que es, necesitaba jugar y divertirse y si su pasión era el baile, ¿quién sabe? quizás algún día pueda llegar a trabajar en eso y seguramente sería algo que la haría muy feliz. Más que cualquier montón de dinero.
Su padre dejó de pensar en el futuro y en la situación externa de la sociedad y pasó a preocuparse por el crecimiento y la formación interior de su hija, que al final es lo más importante y la pequeña se lo acabará agradeciendo más que cualquier otra cosa.

Después hablamos sobre lo que nos gustaba hacer y si tenía relación con el trabajo que pensamos tener en un futuro.
Está claro que es importante escoger un empleo que te haga feliz y estudiar algo que realmente te gusta. No debes pensar en lo que sería mejor o en lo que la gente cree que deberías escoger, porque al final es tu vida, y si no decides tú como vivirla, difícilmente podrás ser feliz.
Recomendaría a muchos padres que viesen este vídeo, sobre todo a aquellos que presionan o intentan convencer a sus hijos de lo que deben hacer sin preguntarles lo que ellos quieren.

Como ya le dije en clase a Merino, yo estoy verdaderamente preocupada porque no tengo ninguna idea de lo que haré y ni siquiera sé bien lo que me gusta más. Sé que no debo presionarme y que poco a poco lo iré descubriendo. También sé que es algo que solo yo puedo llegar a saber, nadie puede escoger por mí.
Yo tengo miedo a no saber elegir y verme atrapada en una vida que no me haga feliz. 
A veces creo que pienso demasiado en el futuro... Debería pensar más en lo que hago día a día y con lo que mejor me siento.
La verdad es que los sentimientos son mi fuerte y expresar como me siento es algo que sé hacer bien. 
Este último año, la gente, al preguntarme en qué curso estoy y escuchar que mi respuesta es: primero de bachillerato, siempre me pregunta si ya sé lo que voy a hacer luego...
Y mi respuesta es siempre no, sólo digo que lo que quiero es ser feliz.
Creo que no está mal que todavía no lo sepa, hay a quien le cuesta más y a quien le cuesta menos, como en todo, y supongo que mi tendencia a ser una persona indecisa tampoco me ayuda en este caso.

Con un poco de suerte y sin la presión de nadie (es decir, con toda libertad para elegir lo que quiero) malo será que no encuentre mi pasión.
Todos tenemos una, lo complicado es encontrarla. Aunque ciertamente, a veces, no sabemos buscar.
Por eso aprecio tanto las clases de filosofía, porque nos ayudan a encontrarnos a nosotros mismos y ese es el primer paso para encontrar nuestra pasión. Yo lo veo así.

¡NUEVA EVALUACIÓN!

Empiezo esta segunda parte de mi blog con algo de retraso, por eso lo primero que creo que debo hacer es pedir disculpas.
Mi tardanza es debida al tiempo que estuve sin Internet en casa y a los numerosos acontecimientos que hicieron que este trimestre esté pasando demasiado rápido sin darme cuenta apenas (entre estas circunstancias se encuentran la gran cantidad de fiestas, vacaciones y días que pasé enferma aun no hace mucho).
No es justificación, lo sé, pero es mi pequeña explicación.

Ahora continuar diciendo que en esta evaluación aprovechamos muchas clases para ver vídeos y decir que a pesar de ser otra forma de aprender, echo algo en falta las clases de debate del trimestre pasado.
Empecemos pues:

El primer día de este trimestre Merino nos lo dejó un poco para reflexionar y hacernos volver poco a poco a la idea de que las vacaciones terminaban y era hora de volver a la rutina.
Vimos 3 vídeos, todos ellos trataban temas de motivación y superación.

Uno de ellos, el circo de las mariposas, creo recordar que se llamaba, impacta. Ya que trata sobre un hombrecillo que no tiene ni brazos ni piernas al que este circo ayuda a ver que él no es un monstruo, sino que es especial, pero todos lo somos. Le ayudan a ver que con esfuerzo y trabajo se pueden conseguir cosas increíbles y que solo tienes que creer en ti mismo.
El chico, consigue nadar a su manera y hasta acaba participando en la función del circo al saltar de un alto trampolín a una piscina y volver a la superficie. 
Vemos como el hombre se acaba convirtiendo en modelo a seguir de otros chicos y niños que como él, tenían alguna dificultad o alguna discapacidad.
De este vídeo he aprendido que ser diferente o verse diferente no es malo, al contrario, es maravilloso, y que todos podemos mejorar o conseguir hacer cosas que hasta el momento teníamos como imposibles con trabajo y dedicación. Eso sí, tener un apoyo, como era el dueño del circo, nunca viene mal y nos motiva ver que la gente cree en nosotros. 
Por sorprendente que parezca, si vemos que alguien tiene confianza en nosotros, nosotros mismo aumentamos la confianza que nos tenemos.
De aquí también sacamos otra idea, y es que la mayoría de las personas nos dejamos llevar por lo que piensan y dicen de nosotros y si toda la vida nos han criticado acabamos creyendo lo que dicen de modo que nuestra autoestima acaba por los suelos. 
Así que está bien creer que se puede empezar de nuevo y que transformar lo que no nos gusta de nosotros en algo que queremos es posible volviendo, de nuevo, al esfuerzo.

Otro vídeo que me gustaría comentar es el de un chico llamado Matt, que recorre el mundo bailando, en el primero de sus vídeos (que fue el que vimos en clase) siempre de la misma manera, pero en el segundo, de 2012, recorre otra vez el mundo, pero esta vez baila de acuerdo con los bailes característicos del país en el que está, o al menos es lo que parece. Cambia las coreografías, pero eso no es lo importante, yo veo que es un hombre que se ha esforzado y a la vez divertido, para dejarnos ver que la música es algo, quizás lo único, que mueve por igual a todo el mundo, sin importar razas, idiomas...
Lo hace en varias ocasiones porque sigue queriendo demostrar que aunque el tiempo pase, la gente continúa moviéndose y divirtiéndose con música.
Este vídeo ya lo habíamos visto antes en una clase de música y la verdad es que volverlo a ver despertó nuevas ideas en mi cabeza.
Es un vídeo que te enseña que entre las personas no hay diferencia, que no hay porque luchar unas con otras y pienso que también podemos sacar cierto espíritu de superación con el comportamiento de Matt porque se propuso hacernos llegar una serie de ideas y no paró hasta conseguirlo. Es un hombre luchador y alegre, todos deberíamos ser un poco más como él.

Esta es la primera de mis ideas, que lleva en borradores desde principios de febrero. Aunque dicen que mejor tarde que nunca... Vuelvo a disculparme.